16 septiembre, 2016

Crítica» El juego de la lujuria, de Emma Hart

EL JUEGO DE LA LUJURIA DE EMMA HART
Terciopelo.

Abbi Jenkins nunca imaginó que un día saldría de entre los muros de la institución mental en la que ha vivido durante un año. Pero ello no significa que haya olvidado lo que allí ha sucedido. Abbi sabe que la única manera de combatir la depresión es a través del ballet, que más que una afición es su sueño. El ballet –y la escuela de artes Julliard– se convertirán en su razón de ser.
Blake Smith salió de Londres por una sola razón. Cuando llega a la ciudad de Nueva York, jura que cumplirá la promesa que un día hizo a su hermana: entrar en Julliard.
Blake será emparejado con Abbi en clase; en ella ve un dolor que ya ha visto antes, y por ella luchará para salvarla de sí misma.

Flaco favor le hacen este título y esta portada a la historia tan bonita que nos vamos a encontrar dentro… como la canela al cachopo vaya.
Estamos ante una historia dura y más profunda que las dos primeras, donde se tratan problemas más serios. En el que nos presentan a la depresión como lo que es, y no como lo que muchos piensan o utilizan alegremente cuando se sienten algo tristes.

Quienes habéis leído los libros anteriores, recordareis que Abbi es la mejor amiga de Maddie, protagonista de El juego del amor, primer libro de esta serie y que, por cierto, volveremos a encontrarnos en esta historia junto a Braden, donde veremos que su historia de amor sigue viento en popa... y nosotros que nos alegramos.

Abbi es una chica muy valiente, a pesar de que vive bloqueada porque el miedo y el dolor reaparecen en cualquier momento y termine cometiendo alguna locura. Lo que más le cuesta es volver a confiar en las personas, y más aún, confiar en ella misma, ya que se está esforzando en alejar a los demonios casi constantemente. Y el hecho de que viva fuera de San Morris, no significa que esté totalmente recuperada ni mucho menos, eso lo veremos progresar entre las páginas del libro, junto con su relación con Blake y lo que les junta: la danza, que se convierte en su vía de escape.

Blake es un encanto y también ha pasado malos momentos en su vida, pero le han hecho más fuerte y más sabio. Le da a Abbi la fuerza y la comprensión que más necesita, y se convertirá poco a poco en la roca que la ayude a calmar sus miedos, y a la vez ella se convierte en su salvación. Ambos tienen más cosas en común de lo que en principio piensan cuando se conocen. Los dos vienen de un pasado trágico y deberán aprender a ir hacia adelante. Eso no significa olvidar lo ocurrido en sus vidas, sino aprender a convivir con ello y a superarse.

Entre los personajes secundarios destacan los padres de Abbi que son encantadores, y Bianca, la profesora de ballet. Y por el lado oscuro…. la madre de Blake que es totalmente insufrible y una snob insoportable.

Este libro nos da una idea de lo que la depresión hace a las personas. Veremos el problema desde dentro, con todo lo que se le puede pasar a una persona por la cabeza, y nos daremos cuenta de que esta enfermedad, en ocasiones silenciosa hasta que ocurre una desgracia, necesita del apoyo y la comprensión de todos los que estén alrededor de las personas que la sufren.

Emma Hart nos presenta una historia en la que el amor es un punto clave para ayudar a curar. Un libro lleno de sentimientos y emociones que es una pena que haya pasado de puntillas por las novedades juveniles (o Young Adult, como más os guste), cuando no debería ser así. Estoy segura de que si le dais una oportunidad, la historia de Abbi y Blake os encantará.

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