13 febrero, 2014

Crítica» La restauradora, de Amanda Stevens

LA RESTAURADORA DE AMANDA STEVENS
Roca Editorial.
La reina del cementerio I

Amelia Gray tiene veintisiete años y desde los nueve puede ver fantasmas. Heredó el don (o maldición) de su padre, y también a través de él supo las reglas que todo médium debe respetar para poder serlo y llevar una vida tranquila:

No alejarse de los campos santos.
Ignorar la presencia de fantasmas a su alrededor, aunque quieran hacerse presentes.
No relacionarse con personas a las que los espíritus acechan.

Amelia se dedica a restaurar cementerios de valor histórico artístico y con ello cumple con una de las reglas que su padre le impuso en su momento y también consigue llevar las demás a rajatabla. Esto es, hasta que todo cambia. Un asesinato en uno de los cementerios en los que está trabajando la pone en contacto con un detective acechado. Y hay algo que la empuja a estar cerca de él, a pesar del peligro al que casi de inmediato se ve sometida. Los fantasmas del detective empezarán a amenazarla y ella deberá elegir entre sus sentimientos y su propia seguridad?

La restauradora es una novela muy entretenida, llena de suspense y que mantiene un buen equilibrio entre el romance y el misterio. La trama es un poco lenta al principio, pero es de lo más lógico, porque se necesita tiempo para lograr una conexión realista entre Amelia y la investigación del asesinato. El libro se narra desde el punto de vista de la protagonista, Amelia, lo que hace que nos sea muy fácil conectar con ella, ya que podemos sentir sus conflictos y la soledad causados por su don.

Ella es una mujer fuerte, no en el sentido de ser una heroína, pero si en el de vivir su vida de la mejor manera posible. Tener la capacidad de ver fantasmas no hace su vida más fácil, sólo más complicada, y por eso, en lugar de sentir lástima de sí misma se sumerge de lleno en su trabajo.
Vemos atisbos de su pasado, los suficientes como para entender su conexión con los fantasmas, pero Stevens es prudente y nos los reparte como migajas mientras nos mantiene intentando adivinar más. Las normas que su padre le enseñó la han ayudado hasta ahora, pero no le sirven de nada cuando conoce al oficial de policía, John Devlin. Él es un hombre torturado por un pasado muy trágico, que va por la vida sin vivirla realmente. Tampoco sabremos mucho sobre él, así que nos sentiremos atraídos de la misma forma que Amelia. La relación entre ambos es tensa, existe una atracción inmediata, pero Devlin está prohibido para ella, y además él no piensa que merezca seguir adelante.

No quiero comentar demasiado sobre el misterio, ya que siendo el tema central del libro no me gustaría que me pillarais cualquier doble sentido que os arruine el desenlace… así que sólo diré que el variado elenco de interesantes y complejos personajes secundarios permite un amplio grupo de sospechosos y de sub-tramas. De todos ellos tengo predilección por el investigador  privado que aconseja a Amelia, me intriga muchísimo y creo que puede llegar a ser un personaje bastante fundamental para el resto de la trilogía.

Uno de los puntos fuertes de este libro se encuentra en la atmósfera que la autora crea, mezclando los detalles bucólicos con el tono  amenazante que rodea a Amelia, ya que esta acechada tanto por humanos como por fantasmas. Incluso sentiremos a la ciudad de Charleston, donde ocurre todo, como un personaje más.

Me ha encantado el estilo de Amanda Stevens, sus descripciones son fantásticas y se nota que ha investigado a fondo todo lo relacionado con las inscripciones de las lápidas, rituales, creencias y simbolismos de los cementerios. Nos quedaremos con un montón de preguntas sin respuesta, pero es lógico siendo este el primer libro de la trilogía La reina del cementerio, y al terminarlo estoy segura de que desearéis como yo que llegue su continuación: El Reino, y que Roca Editorial publicará en el mes mayo.

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