30 agosto, 2013

Hablemos de Harry Potter


La primera edición de la serie Harry Potter no la trajo a España la editorial Salamandra, sino Emecé. Más tarde, con la venta de ésta al Grupo Planeta, pasó a llamarse Ediciones Salamandra. También Círculo de Lectores comenzó a publicar la serie, y empezaron los problemas con la traducción…

En la edición de Salamandra se había cambiado el nombre original de Erised Mirror por su equivalente en español, Espejo de Oesed, ya que Erised en inglés es como escribir Desire al revés, igual que en español Oesed es Deseo al revés. Pero eso en la edición de Círculo de Lectores no se tradujo y simplemente se llamó Espejo de Erised. Pero los errores en la traducción de Salamandra no se quedan aquí: el sexto libro, que debía titularse El Príncipe Mestizo, se tradujo como El Misterio del Príncipe para evitar que la obra se piratease antes de su lanzamiento.
Y en Las reliquias de la muerte, cuando Molly, la madre de Ron, insulta a Bellatrix, en la edición de Salamadra Molly dice “Mala bruja“, cuando en el original dice “Bitch” (zorra). Creo que Bellatrix se ganó a pulso ese Bitch, ¿verdad?
Otro dato curioso de las ediciones de Harry Potter es que cuando surgió el boom pottérico, allá por el cuarto libro, en Reino Unido se publicaron dos: una para niños, con las cubiertas originales que todos conocemos, y otra con unas portadas más aburridas para que a los adultos que quisieran seguir las aventuras de nuestro mago no les diera vergüenza.... Cosa que luego también sucedió con la trilogía Los juegos del hambre, de Suzanne Collins.
¿Qué os parece este cambio de portadas? ¿Os influiría en algo las portadas si quisiérais leer algún libro juvenil?

3 comentarios :

Lucia dijo...

El tema de las portadas me da igual. Si un libro me llama la atención no me fijo en su portada. Ya sea romántico o juvenil.
¡Vaya lío con lo del espejo! xD

Anónimo dijo...

Hola,
Puesss la verdad es que, a pesar de lo que pensemos, las portadas nos influyen (queramos o no - nos demos cuenta o no) Aunque la excepción es cuando conocemos ya el autor/autora ummmmm recuerdo ahora una portada de Amanda Quick, creo, que era horrorosa...
Un saludo

Adolfo dijo...

Los tres ejemplos a los que te refieres como «errores de traducción» no me parecen tales, la verdad. Son simplemente aplicaciones distintas de técnicas de traducción. Por ejemplo, en «Oesed» se buscó una *equivalencia*, que al final tiene más sentido y se entiende mejor que simplemente copiar el término inglés original.

Es mi opinión. Saludos.

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